El año pasado, entre los meses de julio y septiembre recibí decenas de mensajes  respecto a un supuesto “profeta” que anunciaba vía Youtube que Jesús volvería el 15 de octubre del 2011. 

 
 
 
 
La verdad, confieso que ante los mensajes sobre el particular simplemente no quise responder ni hablar del asunto ya que me parecía una verdadera “barbarie” y un atentado directo a la inteligencia humana y más aún al pensamiento adventista del séptimo día.  Por ello decidí no contestar ni emitir juicio, y esperar, como lo hice, a que el tiempo le de el veredicto oficial. Y así fue.

Cuando llegó la fecha como ya todos saben, Jesús no volvió, y bueno, todos esperaban que el “Steven Segal” de los falsos profetas (acuñado por un famoso teólogo adventista) se pronuncie y haga su descargo. Nada de nada.   
 
 
No obstante, para sorpresa de no pocos, Cristian Silva “el chasqueado” no se le ocurrió otra cosa que atribuirle la culpa a Elena G. de White de su tamaña y errónea “predicción” y según él, por mandato del señor, quemar los libros de EGW. 
Mientras observaba el último video que colgó me preguntaba qué es lo que ocurrió con ese pobre hombre. Con tantos libros proféticos se volvió un “loco”. Terrible sin duda. 
 
 
En su forma de hablar expresa a leguas un problema mental muy serio. Se evidencia resentimiento, rencor, odio… y es que es comprensible después del “chasco” que le tocó vivir y liderar. Quema muchos libros de Elena G. de White diciendo que es producto de “Jezabeel White”, son brujería, etc. Sinceramente es triste el cuadro. Ya me hubiera gustado tener las colecciones de libro de la Mensajera del Señor…!
 
Ante las decenas de mensajes sobre el supuesto “profeta” simplemente, el tiempo se encargó de mostrarnos que era un  desubicado más, un falso profeta y mucho más cómico del que imaginé.
 
Cristian Silva es sin duda un hombre que necesita ayuda de profesionales y de Dios por supuesto, oremos por él. Que Dios le ayude a recobrar la relación íntima con Él que sin duda algún día experimentó y que por cosas desconocidas perdió.
 
Pr. Heyssen J. Cordero Maraví
 
 
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